sábado, 18 de junio de 2011

Manifiesto rusciano

  1. El escritor debe ser libre. No debe atarse a ninguna corriente literaria ni política.
  2. El escritor de raza escribe como escribe porque así lo elige, no porque es la única manera en que le sale. La exploración es una condición sine qua non.
  3. El escritor no puede dejar de escribir. Si alguien se lo pidiera, por las razones que fuera, lo estaría obligando a un suicidio. Nadie debe esperar que un escritor deje de serlo. Es la mayor forma de violencia que existe para la literatura y para los hombres y mujeres que eligen esta profesión.
  4. Si una persona lee, es un lector. Si una persona lee y escribe, es un escritor. Si una persona escribe solamente, pero no lee, es un imbécil.
  5. El escritor no devuelve favores literarios, no opina favorablemente de otros escritores solo porque lo halagan, difunden sus textos o lo acompañan en el camino de su obra. Eso lo convierte en mercenario y no existe hipocresía mayor ni nada que perjudique más a la literatura. Esto es aplicable también a quienes prologan los libros de otros.
  6. Escribir es una actividad tan noble como levantar una pared o llevar las cuentas de una multinacional. Escribir no asegura un lugar en el Olimpo, no convierte en mejor persona ni da derecho a despreciar a otros. Escribir es una actividad como otras, que se puede hacer mejor o peor, se puede uno volver  famoso o no, pero nada más.
  7. El escritor piensa en el lector. Siempre.
  8. El escritor tiene un solo y único compromiso: dominar profundamente la gramática y la ortografía de su lengua. No hay excusas válidas para la ignorancia. Así como a un carpintero se le exige que sepa usar el cepillo y el formón, al escritor se le exige que conozca su idioma.
  9. La vida personal del escritor puede aparecer en su obra, pero la obra no debe explicarse mediante una biografía. Si la biografía es necesaria para comprenderla, entonces la obra es deficiente y el escritor, malo. Ese es un análisis superficial y chismoso, más propio del periodismo amarillista que de la literatura.
  10. Se espera que el escritor difunda desinteresadamente los textos de aquellos pares que se destaquen por su estilo. Esta acción debe ser puramente generosa y solidaria y es parte del compromiso que el escritor asume ante la literatura. Lo bueno, como el pan, debe compartirse con otros; no se le debe negar a nadie, sea quien sea, piense lo que piense, crea en lo que crea y sea del color que sea.

Verónica Andrea Ruscio
Buenos Aires, 18 de junio de 2011

9 comentarios:

  1. Vero: estoy de acuerdo contigo. Por eso digo que no soy escritora; a veces traduzco sentimientos en versos pero mientras no sea capaz de escribirle un verso a un grano de maíz o al avión que me pasa por encima.....seguiré escribiendo anécdotas.

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  2. Verónica, que interesante Manifiesto (suena un poco fuerte la palabra, pero vale). Como es lógico con algunos puntos coincido más que con otros. Suscribo de lleno el punto 9, la obra tiene que entenderse como si el autor fuera anónimo y no leerse con aquélla en una mano y la biografía en la otra. El punto 3, 4, 7 y 8, también. El 2, creo que es discutible. Aunque coincido con el 1, sabemos que grandes escritores han adherido tanto a corrientes literarias como políticas con variada fortuna; en todo caso el escritor debe darse la libertad de abandonar un movimiento literario cuando nuevas inquietudes lo asistan y no perpetuarse en él hasta la esterilidad. Los puntos 5, 6 y 10, también los comparto.

    Más allá de todo, me gusta leer estos manifiestos, artes poéticas, decálogos, donde los escritores expresan su forma de ver lo literario: adhesiones o discrepancias aparte, siempre se puede aprender algo y ampliar el horizonte. Y el tuyo está muy logrado, tanto en lo conceptual como lo formal. Felicitaciones.

    Saludos.

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  3. Algunos buscan perfección, otros buscan sangre. Hay demasiada profesionalidad, para mí, en tu manifiesto, y poca sangre. A veces, para mí, escribir es como cagar. Tenés que hacerlo porque tenés que hacerlo.
    Es cierto, uno elige qué y cómo, pero no elige siempre el por qué. Rilke habla de una necesidad fisiológica, la que nombrás en el punto 3.

    Pero no creo que haya que pensar en el lector. El lector es un forro que nunca va a entender lo que uno quiso decir. Nunca. Y uno es un forro que no se va a saber explicar. Así que cada cual que se las arregle como pueda, y si no puede, que se dedique a otra cosa. Pero este punto, por eso, es ajeno a la actividad artística.

    Yo, personalmente, lo único que pido es honestidad y autenticidad. Y otro poco de elaboración y originalidad.

    PD: me encantó el punto 4, y no te imaginás cuánto, pero CUÁNTO suscribo al punto 5. En este mundo de mierda, la mierda literaria es la que me da más rabia. Boludos chupándose el culo mutuamente para atraer más y más chupadores. Y al final, hinchados en sus orgías noctámbulas secretas, no saben reconocer lo verdaderamente bueno. Sólo quieren ser halagados y que les chupen el ego.

    En fin.. perdón por los insultos. Soy más civilizado de lo que me leo.

    Saludos!

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  4. Muy bueno. Mi punto preferido es el cuatro.

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  5. Vero:
    Riguroso el Manifiesto, pero bastante compartido de mi parte... En esa rigurosidad es que no sé si considerarme un escritor o tan sólo alguien que cada tanto larga unas líneas sobre el papel (léanse de literatura, eh!)... Alguna vez leí algo de Abelardo Castillo, sobre el momento en que uno comienza "a ser un escritor"... En fin... Tampoco soy un gran lector... Por eso lo de riguroso! De todos modos, como el punto 10 sentencia: "difundá...moslo...". Beso!

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  6. ¡Qué linda sorpresa ver tantas respuestas y tanto intercambio! Estoy muy contenta. Gracias, Hilda, Vero, Gabriel, Matías, Elisa y Martín, por sus aportes.

    Este texto da forma a lo que yo considero importante y prioritario en la literatura. Son una serie de normas que me autoimpongo a la hora de escribir. Algunos días las cumplo más; otros, menos, pero siempre trato de tenerlas en claro para poder seguir el rumbo que me he fijado. Una especie de norma moral en mi actividad. Y sí, es un manifiesto muy riguroso, acorde a mi personalidad obsesiva, moralista y pendiente de los detalles. :-)

    Me agrada saber que lo comparten, aunque sea en uno solo de sus puntos. Como todo sistema de valores, es bueno saber que más gente aspira a lo mismo.

    Pienso también que es necesaria la discordia o la diferencia, porque eso es lo que termina enriqueciéndonos en el intercambio, nos aporta otras miradas y pensamientos y nos hace crecer.

    Veo que el punto 4 ha tenido mucha repercusión y creo que es uno de los más importantes para mí. La lectura es indispensable para escribir; ¡qué bueno que compartamos esa idea!

    Un abrazo.

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  7. Soy lector y escritor por necesidades laborales mas que por placer, aunque cuando termino un escrito generalmente me enamoro del producto. Comparto casi todo menos el punto ocho, ya que si bien creo que el que escribe debe tener un muy buen conocimiento de la lengua y la ortografía, pretender que se domine profundamente limitaría a quienes escriben desde el sentimiento porque asi les surge, convirtiendo a la escritura en una actividad excluyente y de unos pocos privilegiados, me refiero a los que dominan profundamente la gramática y la ortografía.
    Besos

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  8. Sergio, yo creo que el conocimiento de la lengua es algo obligado. Y me atrevo a decir que es una consecuencia natural del que escribe. Si al que escribe no le surge la necesidad de mejorar su escritura, esté en el nivel que esté, entonces algo no está funcionando.

    Al escribir vamos encontrando nuestras limitaciones y ahí está el desafío que cada uno enfrenta en su crecimiento literario.

    Estamos de acuerdo, eso sí, en que no es una actividad excluyente. En verdad, cuantos más seamos mejor. Pero, como toda actividad, hay reglas de juego y la gramática y la ortografía son parte de esas reglas.

    Besos.

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